"Mi mamá siempre me dice que cuando estaba embarazada de mí, sentía que algo la quemaba en su interior, sentía que había fuego y no un bebé. Yo creo que nací al revés, con los pies en la cabeza y la cabeza en los pies. A la gente que tengo que amar, la odio y a la que tengo que odiar, la amo. Siento con la cabeza y pienso con ella también, a veces creo que no tengo corazón y no hablo solamente en el sentido del amor sino también como el órgano que es.
Yo soy como el Crème brûlée, algo complicado que hay que romperle la cáscara para conocerlo a fondo y probar como es. Y yo pensé que quizás a él le gustaría más una Gelatina, que es más sencilla, transparente, no guarda secretos ni se complica la vida.
La verdad es que soy como la media luna en la noche, una parte siempre esta oculta. No me gusta que me conozcan, no quiero que me conozcan y cuando alguien está por hacerlo, lo abandono para no lastimarlo con mis secretos, con mi realidad. Eso es lo que hice con Mateo, le rompí el corazón para no rompérselo más. Lo que no sabía era que también yo misma iba a romper el mío al no estar con él, que iba a sentirme vacía. Porque él estaba llenando mi vida y yo le tenía miedo a eso, no quería depender de una persona, no quería dedicarle lágrimas. Pero al fin y al cabo lo hice, sufrí como la perra que soy y que voy a ser siempre. Sufrí como que me llamo Elizabeth.
Todo el mundo tiene secretos y yo soy parte de ese mundo. Pero nadie tiene más secretos que yo."
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